lunes, 26 de agosto de 2013

Valles de Ubaté. Santos reta la razón, ¿No tiene la solución al Paro?

Libardo Sánchez Gómez*

El viernes  23 de agosto de 2013 los productores de leche, los paperos, mineros y transportadores de la provincia del Valle de Ubaté, establecieron un punto de inflexión en las luchas populares por los cambios con justicia social del modelo capitalista de corte neoliberal, y que tiene sumida en la miseria a millones de colombianos. Las últimas medidas económicas del gobierno de turno, en cabeza de J. J Santos, acabaron con las fuentes de subsistencia de   los habitantes de una de las regiones más prósperas de Colombia, la Provincia de Ubaté; por cierto, abundante en riquezas  minerales, principalmente carbón, el cual desde principios del siglo pasado ha venido siendo explotado de manera tradicional, ocupando el 90% de la mano de obra no calificada y moviendo el 70% de la economía. Las tierras de los valles y partes altas están entre  las más feraces y costosas del país.  La ganadería está altamente tecnificada; el  mejoramiento genético ha hecho que se obtengan niveles de producción de leche similares a los obtenidos en países desarrollados, razón por la cual se le considera la capital lechera de Colombia.

Del campo a la ciudad. Campesino en camino hacia el Paro Agrario. 2013

El modelo neoliberal implementado desde el gobierno de César Gaviria, el cual contó, precisamente,  como ministro de economía con un hijo de la Provincia el señor Rudolf Hommes, quien se jactaba de que ”… en adelante no habrán riquitos sino verdaderos ricos”, su predicción se cumplió parcialmente,  pues un puñado de individuos, caso David Murcia, otro hijo de Ubaté, y algunos  importadores de leche, papa, cebada y trigo, llenaron sus bolsillos, pero el resto de sus paisanos han ido río abajo y ya casi tocan fondo, el fondo de la laguna de la pobreza.     Luego vino el  gobierno del “Gran Colombiano”, quien luchó a muerte por firmar el TLC con los EE UU, hazaña  lograda por su sucesor J. J Santos, asesorado por J.J Rendón. Con este tratado los productores no tienen a quien venderle la leche ni la papa.  Esto simplemente significa  que no saben qué hacer para subsistir. Por su parte los mineros se quedaron sin licencias, porque el gobierno sostiene que los pequeños y medianos mineros no tienen la capacidad para explotar el carbón con la eficiencia  y seguridad con que lo harían las transnacionales mineras. Cosa que a los mineros tradicionales poco les importa, pues ellos no quieren extraer el carbón en un año, como lo harían las   megamineras, sino que quieren conservarlo para beneficio de las futuras generaciones.     

Sin alternativas de supervivencia los productores agropecuarios y los mineros, apoyados por los transportadores, salieron a las vías a mandarle un mensaje al gobierno: “cambian el rumbo o los tumbamos…”, pero, de manera arrogante, la oligarquía por boca de J. J Santos ha contestado:  “El tal Paro Agrario no existe”, y “no entramos a discutir hasta que no levanten la protesta”.  El arrogante desconocimiento de la realidad ha sido el detonante para los hechos de fuerza.  Para demostrarle al despistado presidente,  un grupo de labriegos se vio impelido a colocar palos y llantas en la mitad de la vía, evitando la entrada y salida de vehículos al casco urbano de Ubaté.   A los pocos instantes apareció un grupo del ESMAD, unas cien unidades, arremetiendo violentamente contra los manifestantes con armas de largo alcance y  con escopetas lanza gases; pero la salvaje y desmesurada arremetida, en vez de ahuyentar a los manifestantes les enervó y, estando de por medio su integridad,  se vieron obligados  a contraatacar a los agresores.  Cientos  de labriegos apoyados por los estudiantes de la Universidad de Cundinamarca y del colegio Instituto Bolívar les gritaban: “este año, refiriéndose a la reciente Feria, el alcalde no nos trajo corraleja, pero nos trajo al ESMAD;  y no porque en la noche usemos ruana  vayan a creer que somos ovejas”. Luego la acción fue in crescendo; se lavaron la cara con leche tibia y empaparon los  pañuelos con la misma; así los gases quedan atrapados en los pañuelos sin causar mayor afectación en los ojos y en las vías respiratorias, descubriendo  de paso, a decir del comandante de la policía, una “arma no convencional” para atacar a la fuerza pública.  Grupos  entre 6 y 10 hombres y mujeres, organizados algo así como las falanges del ejército griego,  levantaron troncos de unos 6 metros de largo y de un peso de doscientos Kg,  y se fueron de frente contra los hombres del ESMAD derribando a los que se encontraban a su paso. Los héroes, no hablo de los campesinos, sino los del ESMAD  totalmente sorprendidos corrieron junto con el resto de policías hacia los potreros aledaños, armando un pandemónium entre vacunos y asnales; entonces, vacas y  “fuerzas del desorden” corrían para todas partes a cual más con el rabo entre las piernas.

Valles fértiles de Ubaté. Ahora  tierras inútiles por las políticas neoliberales. 2013.

Luego de la descomunal humillación a mano de los inocentes campesinos los policías se desplazaron  a las afueras,  y allí se desquitaron con las personas  que, desprevenidamente, departían en los corredores de sus viviendas. Y en un hecho criminal, que está documentado en un video tomado con un celular, un grupo de motorizados (héroes) se dedicaron a romper los vidrios de la casa de una anciana de ochenta años que vive sola.

Al siguiente día, por iniciativa del Gobernador de Cundinamarca, los alcaldes de los diez municipios, que conforman la Provincia, convencieron a los representantes de los paperos, lecheros, mineros y transportadores locales,  para que se reunieran con ellos y un enviado de la Gobernación. Allí trataron de dividirlos y convencerlos de que ellos servirían de garantes ante el alto gobierno, para que atendiera sus peticiones con la condición de que levantaran el paro. Pero los productores pronto se dieron cuenta de la engañosa propuesta, y  luego de 6 horas quedaron en que seguirían adelante con su propuesta. Los productores agropecuarios tienen claro que ni siquiera Gobierno Nacional está en capacidad de solucionar su problemática mucho menos un gobernador mañoso y unos desvalidos alcaldes.

Industriales de la leche, comerciantes y constructores de la provincia también han expresado su apoyo, cerrando establecimientos, a los productores en paro. Y han hecho pública su repulsa a la actitud displicente del Presidente, lo mismo que su rechazo a los congresistas, quienes no se han pronunciado al respecto, y a quienes también se les culpa como responsables de la hecatombe del agro y sector minero, pues son quienes han aprobado los TLC y las leyes lesivas contra los mineros y el pueblo en general. Les advierten que nunca más quieren verlos en la Región, porque serán recibidos como lo hicieron con los del ESMAD.   

Ubaté. La naturaleza también está triste. 2013

Entre claro oscuro el porvenir  de la Provincia de Ubaté. 2013

Lo que tiene realmente preocupados a los productores lecheros, paperos y mineros, es  que sus problemas demandan cambios estructurales, muchos de los cuales  se salen de las manos del gobierno Nacional, pues obedecen a políticas ordenadas por las transnacionales,  el FMI, el BM y otras por  el departamento de Seguridad de EE UU, quién mantiene en el poder a la casta oligárquica.    Por ejemplo, el ministro de agricultura dice que los precios de los fertilizantes no se pueden modificar porque eso es resorte de una transnacional; en Ecuador, que no ha hipotecado su soberanía, en promedio un bulto de fertilizante cuesta $ 25.000 y en Colombia el mismo vale $ 75.000, ¿podrá competir un papero colombiano con uno ecuatoriano? En cuanto a la leche,  la Unión Europea y EE UU,  con quienes suscribimos sendos TLC, subsidian  a sus productores hasta con el 70% de los costos de producción, en Colombia   no se subsidia un solo peso, entre otras cosas, porque los europeos y los gringos no lo permiten so pena de no comprarnos las flores y otras baratijas que les enviamos. Y los TLC no pueden ser siquiera revisados, pues el amo les retira su apoyo, y al otro día la oligarquía pierde el poder. En cuanto a la minería es peor el panorama, pues ya están concesionadas las reservas de carbón a las compañías mineras canadienses y europeas. 

Sólo nos queda apelar al estoicismo de nuestros compatriotas dedicados a los sectores primarios de la producción. ¿Pero será que el vientre vacío de los campesinos y mineros seguirá las recomendaciones de los antiguos  anacoretas, y  aceptarán alimentarse con pan de aserrín y miel de avispas? ¿O, como los comuneros,  levantarán azadones y palas y avanzarán hasta el palacio para derrocar “los malos gobiernos” y el fallido modelo económico?

*Hijo de la provincia de Ubaté


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